VIOLENCIA Y LAS BROMAS PESADAS
LA VIOLENCIA Y
LAS BROMAS PESADAS
La Educación en los diferentes rincones del mundo
es necesario para el progreso de las naciones, así se inicia los primeros pasos
de un niño en la escuela y posteriormente en el colegio y universidades.
El punto es que muchas veces en el circulo educativo no sabemos a qué
nos enfrentamos si a niños muy tímidos o probablemente a brabucones que
violentan a sus víctimas mediante bromas pesadas que afectan psicológicamente a
los más vulnerables.
De ahí la importancia de analizar y diferenciar la violencia de una
simple broma que puede involucrar la guía correcta del docente o de las
autoridades competentes a través de un correcto tratamiento al suceso que
aqueja hoy en día a las instituciones educativas y que se llama violencia
disfrazada de una broma.
Puedes
decir “Solo es una broma”, pero no, nunca es solo una broma.
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Esta es fácil de
entender: Reírse de algo o de alguien desde una posición
de superioridad. Avner Ziv dice que hay dos formas de
agresividad en el humor: una que nace de la agresión
como tal, que busca humillar; y otra que nace de la frustración, que busca
recuperar la superioridad y el control de una situación desfavorecida.
Un ejemplo de la función agresiva como agresión sería que una persona se
riese de alguien para humillarle (“Mírala, qué fea es”), mientras que un
ejemplo de la función agresiva como frustración sería, tras intentar ligar con
una mujer que le rechaza, reírse de ella (“Da igual de todas formas no quería
nada con una fea como esa jajaja”).
En el primer caso se busca la humillación y degradación de la otra
persona utilizando el humor, mientras que en el segundo se busca recomponer el ego herido y la frustración rebajando
a la persona que nos ha frustrado, como una forma de volver a ponernos por
encima (hay un sesgo cognitivo que nos inclina a pensar peor de las cosas que
nos rechazan, aunque antes del rechazo nos parecieran maravillosas).
Sin
duda, la violencia, generada muchas veces por las bromas pesadas (entre los
principales "objetivos" se destacan los chicos con sobrepeso, obesidad,
los bajitos y los que usan anteojos o no son aptos para los deportes), y el
acoso o bullying, una conducta o mejor dicho acción cada vez más frecuente en
las escuelas primarias y secundarias de nuestro país, que se corresponde con
aquello que hasta hace algunos años sólo se veía en las clásicas películas
americanas de "preparatoria".
La escuela es una
institución que debe formar parte activa en la construcción de un discurso que
sea eficaz en relación a la producción de subjetividad, entiéndase esto como la
capacidad de construir un sujeto alrededor de determinadas normas y valores que
regirán la vida social.
Cuando se pierde la credibilidad en ella comienzan los problemas. Es ese
el momento en el cual los docentes comienzan a quejarse de los que los chicos
no respetan los límites, no muestran ningún interés en aprender, cuestionan
permanentemente los contenidos y la forma de darlos a conocer, pero, sobre todo
y fundamentalmente, reaccionan con violencia hacia los profesores y se manejan
con golpes e insultos entre ellos.
Entonces es importante que toda la Comunidad Educativa sepa diferenciar
que las bromas bien intencionadas
son una forma de comunicación. Es parte de la socialización.
Muchos niños bromean entre
ellos para acercarse o formar relaciones. Cuando el chico que es el mejor
jugador del equipo de básquetbol falla un lanzamiento y uno de sus compañeros
le dice: “Buen tiro Magic” puede que ambos se reían. La broma muestra que
pueden burlarse entre ellos y seguir siendo amigos.
Las bromas
pueden ser positivas si no intentan perjudicar. Cuando los niños se burlan de
su ropa, sus gustos musicales o su comportamiento, aprenden a aceptar la
crítica constructiva. Es parte de la forma como se relacionan.
Los niños
también usan las bromas para influenciarse unos a otros y cambiar el
comportamiento. Si una adolescente está mirando con insistencia a un chico que
le gusta, sus amigas podrían decirle: “¿De nuevo estás mirando a Mario? ¡Vamos,
háblale!”. Esta broma enseña una regla social (no mirar fijamente durante mucho
tiempo) y fomenta que la chica actúe.
Sin embargo,
las bromas también pueden ser negativas. A menudo se emplean para establecer
quién manda en el grupo. Por ejemplo, un grupo de niñas podrían burlarse de una
de ellas por su peso. También pueden usarse para fomentar una conducta
inapropiada: “Qué cobarde eres Samuel, ni siquiera pruebas el cigarro”.
Además, lo que
es un juego para un niño puede no serlo para otro. En esos casos, las bromas
pueden herir los sentimientos.
Con estos
aspectos negativos en cuenta, ¿por qué no disuadir a los niños de hacer bromas?
Como cualquier comunicación, las bromas tienen un propósito. Algunos temas
delicados de tratar en conversaciones serias, son más fáciles de abordar a
través de las bromas.
Las bromas
también pueden ser divertidas. Por ejemplo, piense en las bromas de cualquier
comedia.
Por otro lado un acto de
violencia es el acoso verbal es diferente a bromear. No se hace para hacer
amigos o para relacionarse con alguien. Todo lo contrario: el objetivo es
avergonzar a la víctima y que el acosador (bully) parezca mejor y más fuerte.
Lo engañoso es
que puede empezar como una broma. Pero cuando se hace repetidamente y con la
intención de herir o amenazar se convierte en bullying.
El bullying
verbal incluye los sobrenombres, los insultos y el acoso sexual. Puede ser en
persona, a través de mensajes de texto, o a través
de las redes sociales y el email.
El bullying
también implica una lucha de poder. La víctima no suele provocarlo. Más bien,
es posible que los niños no puedan defenderse por su tamaño o su posición
social en la escuela o en un grupo. Y si la víctima se enoja, los bullies
generalmente no se detienen. El bullying incluso puede empeorar.
A diferencia de
las víctimas de bullying, los niños que son objeto de burlas pueden influir en
si estas continúan o no. Si se enojan, el bromista suele dejar de hacerlo.
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